Ms. Marino: Nuevo Código

.

.

.

 

Con un análisis profundo, se presentó el nuevo Código Civil y sus cambios sociales y culturales


 

 

|    Con un nutrido y multitudinario auditorio, se desarrolló en el CEDIER, la presentación del panel interdisciplinario de expertos para analizar y reflexionar sobre el nuevo Código Civil. Estuvieron presentes monseñor Antonio Marino, obispo de Mar del Plata; los abogados Paula Giaccaglia y Silvano Penna; la licenciada Inés Franck y el doctor Nicolás Lafferiere de la Universidad Católica Argentina y el presbítero Luis Albóniga, presidente del CEDIER. La organización estuvo a cargo del Obispado de Mar del Plata, el CEDIER, la Universidad FASTA y la pastoral de la mujer.

Fotos panel nuevo Código CivilMonseñor Antonio Marino, inició el panel expresando, “el nuevo Código Civil y Comercial de la República Argentina, que ha entrado recientemente en vigencia, junto con una puesta al día en varios aspectos, refleja una mentalidad filosófica que resulta incompatible con la fe cristiana, y creemos que es contrario a la ley divina y natural en algunos puntos decisivos. Aunque figuro como expositor, prefiero esta noche dejar más espacio a los laicos que se mueven en esta materia como en su propio terreno”.

“Sólo me limito a enumerar con suma brevedad tres aspectos salientes de la cultura contemporánea, a nivel mundial, al menos en occidente: Primero ante todo, un relativismo de la verdad y de la moral, no existen verdades absolutas de validez universal y permanente. Cada época, cada cultura mira el mundo con sus propios ojos. Lo que fue un valor ayer, hoy no lo es. Segundo el subjetivismo del derecho, de los normas jurídicas que ya no se proponen reflejar ningún orden objetivo que hay que respetar, sino que reflejan los deseos subjetivos sin preguntarse si están ordenados o desordenados conforme a una razón objetiva. Su racionalidad la funda el consenso. Tercero en la raíz de todo el secularismo: exclusión de Dios de la vida pública. Sólo en el interior de las conciencias y de los templos”, enumeró el obispo de Mar del Plata.

“Cuando al doctor Lorenzetti, desde la Iglesia, le objetamos ciertos puntos del proyecto, respondió: la Iglesia no puede pretender que el Código destinado a la sociedad civil sea reflejo de sus leyes internas; la legislación debe reflejar lo que sucede en la sociedad. En vano tratamos de argumentar desde la razón natural, es concepto que no aceptan. La ley no existe para hacer bueno al hombre, sino para regular lo que sucede. El derecho se divorcia de la moral. También en esto hay divorcio express”, enfatizó.

Al concluir, monseñor Marino consideró, “hay enorme sensibilidad por la ecología. En los diarios del mundo y de nuestra patria se hizo famoso un magnífico ejemplar de león, muerto por cazador furtivo en Zimbawe. Tenía nombre: Cecil. Pero entre nosotros sólo en portales católicos y en boletines eclesiásticos se registraron las atrocidades de Planned Parenthood. Persona loca ¡qué pena! Sociedad loca ¡qué horror! Seguramente, los expositores enriquecerán esto con sus análisis”.

Finalmente agradeció “a la doctora Paula Giaccaglia, decana de Ciencias Jurídicas y al doctor Silvano Penna, presidente de FASTA, ambos docentes de la Universidad Fasta. Agradezco a la doctora Inés Franck, abogada, y licenciada en ciencias políticas; doctoranda en sociología; y al doctor Nicolás Lafferriere, abogado, ambos docentes en la UCA y peritos en comisiones del Episcopado. También debo agradecer al presbítero doctor Luis Albóniga, rector de la Escuela Universitaria de Teología y Director del Ce.Di.E.R., a quien desde el primer momento le encomendé que activara el diálogo entre la fe y la cultura”.

Continuó la exposición el abogado Silvano Penna, y dijo “me motivó la pregunta ¿en qué cambia nuestra vida el Código Civil? Frente a la sanción actual o posible de una ley que afecta los fundamentos de la vida del hombre en sociedad, algunos argumentan con algo de razón que la ley no hace a la realidad, es sólo una expresión de la voluntad política que no necesariamente corresponde con la realidad y no puede modificarla. Sin embargo Santo Tomás de Aquino al referirse a la ley humana positiva, dice que es una razón o medida del derecho. La ley se presenta como modelo a seguir para la realización de lo justo”.

“El problema en nuestros tiempos es, a mi juicio, que la ley ha perdido su finalidad justa. Hoy la ley parece haber adoptado una razón meramente sociológica una razón de utilidad o conveniencia social, abarcando las conductas sociales imperantes, regular lo que pasa, desinteresadamente del deber ser en orden al bien común, subordinando cualquier valoración ética a una simple constatación sociológica. Por eso el nuevo Código Civil Comercial se define como neutro éticamente, pero no es posible la totalidad neutralidad ética, hay en él una verdadera definición ética encubierta: el relativismo”, concluyó Penna.

Por su parte, la abogada Paula Giaccaglia, habló sobre el uso del lenguaje, y manifestó “la limpieza léxica lleva inevitablemente aparejada una limpieza cognitiva y con frecuencia una limpieza ética. La cultura sin libertad es propaganda, la educación sin libertad es manipulación”

“Tras la lectura y el análisis del nuevo Código Civil y Comercial podemos identificar los cambios que se han operado en el uso de las palabras, cambios deliberados que tendrán importantes consecuencias sociales y jurídicas. El uso de las palabras en el nuevo Código Civil, no es casual, cada una de ellas fue elegida con un claro sentido y una finalidad específica. Expresamente la comisión redactora ha dicho, ‘hay numerosos cambios sociales, científicos, culturales, económicos que demandan el uso de palabras ajenas al lenguaje jurídico y por esas razones ha sido inevitable recurrir a nuevas expresiones para reflejar nuevos fenómenos’. A buen entendedor pocas palabras”, finalizó Giaccaglia.

La licenciada Inés Franck, de la Universidad Católica Argentina, inició diciendo “el Código Civil influye más en la vida de los argentinos y regula las acciones más cotidianas, desde el comienzo de la vida de las personas hasta su muerte”. Se refirió al artículo 19, donde se estipula el comienzo de la persona y la diferencia en el estatus de los embriones.

También hizo referencia al artículo 57 que prohíbe manipular embriones, y toda práctica que pueda producir una alternativa genética en el embrión que se transmita a su descendencia. “Me da la sensación que si algo puede tener descendencia, no es una cosa, estamos hablando de una persona”, resaltó la licenciada.

Por último el doctor Nicolás Laferriere, también de la Universidad Católica Argentina, remarcó “el Código Civil plantea un telón ideológico, de comprensión, Los códigos del siglo XXI, son de textura abierta, donde hay normas indefinidas que espera que resuelvan el juez. Es un fenómeno cultural que nos trasciende, y tiene que ver con los derechos humanos, cuando se incorporan a la constitución le damos menos valor a la ley. La ley esta sometida a lo que diga el juez que interpretará a la luz de los derechos humanos. Esto le da un enorme poder a los jueces, que tendrá que ser prudencialmente ejercido”. “El código tiene un núcleo duro de cuestiones a interepretar, pero no tiene formulas cerradas acabadas. Está todo permeado por los tratados de los derechos humanos esto tiene cosas muy buenas, pero estamos quitando como sociedad poder al legislador y se lo transferimos al poder judicial, y esto es un debate muy profundo”

Finalmente destacó, “América Latina tiene una tradición jurídica, consistente coherente y y sostenida de protección a la vida desde la concepción, notable”.

Concluyó el panel, el presbítero Luis Albóniga, presidente del CEDIER, quien agradeció el espacio y la disponibilidad de los oradores para participar de este panel para analizar el nuevo Código Civil.