Reflexiones porteñas de una marplatense

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Reflexiones porteñas de una marplatense

por Alicia Arigós, artista plástica

 

Te podés hacer la superada y la chica con los ideales de los 60, algo intelectuales y sobretodo

ALICIA ARIGOS

ALICIA ARIGOS

contestatarios, salvo cuando una mañana calurosa estás en la capital, una mañana de 30 grados, vísperas de navidad, y desde una ciudad provinciana te propusiste ir a 11 porque allí, en alguna calle como Pasteur o Matheu, te dijeron, hay muchas jugueterías con muy buenos precios, para los más pequeños de la familia, en este caso tus nietos.

Después de buscar algún lugar para estacionar dentro de un auto que carece de aire acondicionado, que varios colectivos, ambulancias y demás autos particulares intentan hacerte desaparecer, transás con un parking sin siquiera media sombra, una vez recuperada la libertad bípeda, te dirigís a la zona que ya mareada no sabés para dónde está.

Lo primero que ves en una esquina es una casa de juguetes organizada, enorme y a la sugerencia de que los chiches están ahí en buen precio, contestás altanera y conocedora, que hay otros lugares mucho más económicos que solo hay que encontrarlos, Ahora lo dificil es transitar a pie, miles de personas caminan en todas las direcciones con carros, bolsas de consorcio que amenazan todo el tiempo con golpearte en los tobillos, entrás uno a uno en esos negocios lleno de armas y juguetes que remedan la amenaza permanente de terminar con el mundo, aunque a esta altura ya no te importan los ideales, es más la única idea que se te cae es tomar algo fresco y volver al negocio formal de la esquina y pagar lo que te digan por lo que ellos quieran venderte.

Le ponés onda porque no querés reconocer la derrota y de golpe ya no elegís, llevás dos espadas de batman que dicen tienen luces y hacen ruidos, le preguntás al vendedor, tienen pilas?